Qué preguntar antes de contratar una página web: 12 preguntas que evitan muchos problemas

25/03/2026



Dominio, contenidos, SEO, medición, mantenimiento y propiedad: las preguntas que deberías resolver antes de aceptar un presupuesto web.

Dos presupuestos para una página web pueden parecer similares y estar proponiendo trabajos muy distintos. El problema suele aparecer cuando el proyecto ya ha empezado: faltan contenidos, el SEO no estaba incluido, nadie configuró la medición o la empresa descubre que no controla el dominio.

Antes de decidir, conviene hacer preguntas que permitan comparar alcance, responsabilidades y costes con claridad.

1. ¿Qué objetivo de negocio debe cumplir la web?

Captar solicitudes, vender, reservar, informar, reducir consultas repetitivas o apoyar al equipo comercial son objetivos diferentes. La estructura, el contenido y la tecnología deberían responder al objetivo acordado.

2. ¿Cómo sabremos si funciona?

El proyecto debe definir desde el principio qué se medirá: formularios, llamadas, citas, ventas, descargas, contactos cualificados u otras acciones relevantes.

3. ¿Quién define la estrategia y la estructura?

Una web no debería empezar por elegir una plantilla. Antes hay que ordenar públicos, necesidades, servicios, mensajes y recorridos. Pregunta si esa fase está incluida y qué entregable recibirás.

4. ¿Quién prepara los textos, las imágenes y el resto de contenidos?

Conviene saber si el presupuesto incluye copy, SEO, selección o producción de imágenes, carga de contenidos y revisiones. La frase «contenidos aportados por el cliente» puede trasladar una parte importante del trabajo a tu equipo.

5. ¿Quién será propietario del dominio, el hosting y las cuentas?

El dominio, el alojamiento, la analítica, Search Console, perfiles publicitarios y licencias relevantes deberían quedar identificados y con accesos claros. La empresa necesita poder cambiar de proveedor sin perder sus activos digitales.

6. ¿Qué tecnología se utilizará y por qué?

No existe una solución adecuada para todos. Pregunta qué gestor de contenidos, plataforma o desarrollo se propone, qué limitaciones tiene, cómo se actualiza y qué dependencia genera.

7. ¿Cómo se protegerá el posicionamiento actual?

Si ya existe una web, el proyecto debe contemplar inventario de URLs, redirecciones, migración de contenidos, metadatos, analítica y comprobaciones posteriores. Cambiar de página sin planificar la migración puede hacer desaparecer visibilidad ganada durante años.

8. ¿Qué se hará para que la web sea rápida, usable y accesible?

Pide criterios concretos para móvil, rendimiento, formularios, navegación, contraste, textos alternativos y uso con teclado. «Diseño responsive» ya no debería ser una mejora opcional.

9. ¿Qué incluye el SEO?

SEO puede significar desde instalar un plugin hasta realizar investigación de búsquedas, arquitectura, contenidos, optimización técnica y seguimiento. Conviene saber qué tareas están incluidas y cuáles se consideran un servicio posterior.

10. ¿Cómo se abordarán privacidad, cookies y cumplimiento?

Pregunta quién revisa los formularios, consentimientos, cookies, textos legales, ecommerce y accesibilidad. También qué parte requiere validación jurídica externa. Un texto estándar no sustituye el análisis de la actividad real.

11. ¿Puede conectarse con las herramientas de la empresa?

Si la web debe compartir información con CRM, ERP, reservas, facturación, email marketing o almacén, la integración tiene que definirse antes de desarrollar. Dejarla para el final suele generar sobrecostes y soluciones provisionales.

12. ¿Qué ocurre después de publicar?

Aclara mantenimiento, copias de seguridad, actualizaciones, soporte, tiempos de respuesta, formación, garantías y coste de futuras mejoras. Una web necesita responsables también después del lanzamiento.

Señales de alerta en un presupuesto

  • El alcance se resume en «diseño web» sin detallar estrategia, contenidos, SEO o medición.
  • No identifica qué aporta el proveedor y qué debe entregar el cliente.
  • No explica licencias, renovaciones ni costes recurrentes.
  • Promete la primera posición en Google o resultados garantizados.
  • No contempla migración, redirecciones ni accesos.
  • El precio depende de extras que todavía no están definidos.

https://estudioseijo.com/noticia/cuanto-cuesta-una-pagina-web-profesional%3A-que-estas-pagando-realmente

Comparar alcance antes que titulares

Una propuesta clara permite entender qué se va a construir, para qué, con qué responsabilidades y qué ocurrirá después. Esa claridad protege a ambas partes y reduce cambios, retrasos y expectativas imposibles.

Antes de preguntar cuánto cuesta una web, merece la pena comprobar si todas las propuestas están hablando de la misma web.


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